jueves, 25 de junio de 2009


Gino Rubert
el ilustrador de lisbeth
Con el título “El hombre que retrató a Lisbeth Salander”, apareció en La Vanguardia un reportaje sobre Gino Rubert. El artista nacido en México y afincado en Barcelona responsable de las portadas de la trilogía Millennium de Stieg Larsson. En la foto se aprecia la portada de La reina en el palacio de las corrientes de aire, la tercera y –por ahora– última entrega, que salió a la luz el 18 de junio, cinco días antes de lo previsto.

El hombre que retrató a Lisbeth Salander
Pero para los miles de lectores de esta serie - de los dos primeros libros se han vendido ya más de un millón de ejemplares en castellano-, la hacker delgada y justiciera está muy bien representada en la imagen que aparece en la portada de sus libros se debe al pintor Gino Rubert.

Rubert/Larsson, políticamente incorrectos Nadie debió de reprochar a Homero que en sus aventuras aparecieran mujeres como Circe, que solía rebajar a los hombres que atraía a la categoría de cerdos prisioneros, pero un hombre del siglo XXI ya sabe a qué se expone si se expresa con esa libertad, sin someterse a los tabúes de lo políticamente correcto. En ocasiones esos falseamientos interesados de la realidad pueden parecer tan útiles como un protocolo diplomático, pero está claro que no fomentan ese deseo de conocimiento verdadero y de autenticidad en la expresión que hasta hace poco se exigía a los artistas y escritores.Suele suceder, sin embargo, que cuando la normalidad se vuelve demasiado represora y falsa, surgen las excepciones. Y en esa voluntad de afrontar realidades políticamente incorrectas se encuentran Larsson y Gino Rubert. Quien conoce la pintura de Rubert –títulos como Bodas de plomo, Hombre autoderrotado o Las hinchapelotas– ya sabe que una de sus especialidades es el mirar de frente las perversidades en que a veces cae la gente que vive en pareja. Y en esa guerra de sexos dejan de amar y maltratan ellos y ellas.

Stieg Larsson, autor de la trilogía 'Millennium'

La tercera parte de la serie Millennium - nombre de la revista donde trabaja el periodista Mikel Blomkvist, el otro gran protagonista-llegará a las librerías españolas a finales de junio y la portada, que se acaba de completar hace escasos días, se basa también en otra ilustración de Gino Rubert. Una mujer que acaricia su larga cabellera como si fuese un arpa, sentada en el borde de una casa abierta al espectador… es la portada de La reina en el palacio de las corrientes de aire. Silvia Sesé, editora de Destino, es la responsable del encargo y está especialmente satisfecha de la elección. Gino Rubert ha creado desde hace años un universo propio, donde la placidez aparente esconde un mundo tan oculto como intrigante. Son muchos los lectores que han identificado automáticamente el personaje femenino de las novelas y la chica que aparece en las portadas de las ediciones castellanas (y las catalanas de Columna). Incluso cuando han aparecido las primeras entrevistas y carteles con la actriz sueca Noomi Rapace - o Norén, su apellido real-muchos fans se han sentido decepcionados. Gino Rubert reconoce que nunca sus obras habían llegado a tanto público y al mismo tiempo se sorprende de que tantas personas realicen esta identificación. "Lo curioso -afirma el artista- es que todo empezó en noviembre del 2007, cuando estando en Córdoba (Argentina) me llamó mi ex novia, que es quien aparece con su cara en estas imágenes. Ella le dio el contacto a la editora Silvia Sesé, que conocía ya mi obra, e hicimos los primeros tratos por e-mail". La figura de las tres portadas, que es la misma en distintas posturas, no se hizo ex profeso sino que ha sido extraída de tres obras recientes de Gino Rubert. La chica atada de pies y manos de la primera portada procede de la obra Open hands (2007). La mujer sentada sobre la cama sale de Los 4 elementos (2007) y la última, de Sweet home (2007). Tres obras que forman parte del catálogo de la última exposición de Rubert en el Museu de l´Empordà, de Figueres (La lliçó d´anatomia,2008). La tercera se vendió a un coleccionista de Miami (Estados Unidos) y las otras dos, que estuvieron en la última edición de Arco (Madrid), acaban de ser vendidas esta semana por la galería Senda de Barcelona. La tercera portada, que La Vanguardia publica por primera vez, fue ultimada hace una semana entre Gino Rubert, la editora Silvia Sesé y la diseñadora Sabrina Rinaldi. El interés de miles de lectores por disponer ya del tercer volumen de Millennium ha obligado incluso a acelerar los plazos de la edición, inicialmente prevista para el 23 de junio. ¿Cuál es la causa de esta identificación entre Lisbeth Salander y la chica de Gino Rubert? Para Silvia Sesé es que ambas forman parte de esa inquietante escenografía que surge de la obra del autor. "Conocía la obra de Gino, porque antes trabajé en el Círculo de Lectores y allí ya le pedimos que ilustrase Salomé de Oscar Wilde. Para los libros de Larsson queríamos una portada de autor, que fuese desafiante, con cierto morbo, que fuese de calidad para ser recordada", añade Sesé. Y ahí estaban esos retratos de mujeres de Gino Rubert, artista nacido en México (1969), hijo del filósofo Xavier Rubert de Ventós y la psicoanalista mexicana Magda Català, que han sido expuestos en los últimos años en Zurich, Frankfurt, Tokio y Nueva York. El autor reconoce que no había leído a Larsson cuando le encargaron el trabajo, pero que no le fue difícil establecer una relación entre su obra y la narración del escritor sueco. "Me identifico en el proceso de trabajo con lo inquietante. En un sentido freudiano, lo inquietante es aquello que nos resulta familiar y extraño a un tiempo. De forma consciente, juego con esa confusión en el proceso creativo, de ahí que se mezclan la foto y el dibujo, se confunde la sexualidad de los personajes y el espectador no sabe si quienes aparecen se aman o se odian. Y, lo que es importante, siempre hay uno de los personajes que nos está mirando". Algo de esa atmósfera transgresora está presente también en Apio. Notas caninas, libro de relatos cortos que publicó hace un año como complemento de su obra pictórica. Los rostros de la Salander de Gino Rubert dirigen su mirada al lector, le invitan a participar de las investigaciones detectivescas, y no será fácil que esa imagen desaparezca de nuestra retina, incluso después de ver la película.

ver reportaje en miradas 2

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